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jueves, 8 de julio de 2010

Unanimidad

Gana la roja y el protocolo a hacer puñetas...

Pocas veces un país se ha puesto tan de acuerdo como ayer se puso España: todos a una y con el carnet de identidad en la boca alegrándose de que la roja llegara a la final. Unos, pocos, no lo verían, pero nadie se quedó al margen de esa corriente colectiva de alegría y ambiente de celebración. Hace días escribía que España necesitaba darse un homenaje y se lo está dando: la roja se ha puesto las pilas y se ha plantado en la final del mundial.
Cuando el deporte luce todas sus virtudes; cuando un equipo ejecuta el manual de los valores colectivos y defiende, se apoya, se esfuerza, trabaja, lo hace bien y encima, gana, el deporte de equipo se convierte en algo muy bonito y ejemplar.
No es el fútbol un ambiente en el que se encuentre mucho de lo mejor del deporte, - más bien lo contrario - pero ayer se puso sus mejores galas y hasta los que no entendemos y nos aburrimos de cotidiano, disfrutamos como perros viendo detalles, defensas, movimientos, expresiones y actitudes que son las que explican las razones que hacen del deporte un espectáculo de masas.
Y para despedida, un elogio, un homenaje y un aplauso a Vicente del Bosque, un deportista en el más amplio sentido de la palabra: respetuoso, educado, ejemplar en todos sus actos y manifestaciones, exigente ante la perspectiva del éxito al que subordina el trabajo. Algunos despreciaron su forma de hacer las cosas, su “perfil bajo” y me parece tan absolutamente injusto que hoy estoy feliz por dejar escrita mi rendida admiración por su conducta.
Por cierto: como el domingo gane la roja, en este país arde Troya.
Como despedida: espero que ninguno de esos idiotas de la española o la rojigualda siga con la memez, que nunca se han visto más banderas de España que cuando gana la roja.

miércoles, 7 de julio de 2010

De San Fermín, el fútbol y los oráculos

El pulpo Paul se merienda una ostra ajeno al follón místico mediatico que se monta sobre tan intrascendente acontecimiento alimenticio.

El futuro ha preocupado tanto al ser humano que los primeros que fueron capaces de desvelarlo se convirtieron en los congéneres mejor tratados del grupo: los sacerdotes. Bastó con que uno se diera cuenta de que los animales se trasladaban a fecha fija de operación retorno migratoria para que ese fulano, que había sido capaz de vaticinar la vuelta a casa de la pitanza, tuviera el condumio asegurado todo el año.
Hemos buscado el conocimiento del futuro en las cosas más peregrinas: el vuelo de los pájaros traía de cabeza a los romanos; el temblor de una vela antes de una batalla era fuente de pánico o seguridad para etruscos y familias romanas herederas de las costumbres, emperador Claudio a la cabeza. Las tortas de espelta eran el cebo con el que las gallinas sagradas vaticinaban el triunfo o la derrota de las legiones y el mismo César, nada propenso a esas cosas, evitó el saqueo de los tesoros del bosque de los Druidas galos - el famoso bosque de los Carnutos de los libros de Asterix - porque le vaticinaron que moriría rápido y en la cima de su gloria, sin pasar por deterioro ninguno. Que para vaticinar eso un esclavo muriera con la espalda cercenada de un certero espadazo, era lo de menos; un detalle nimio y sin importancia.
Esta mañana los navarricos siguen confiando en el capotillo de San Fermín a la hora de ponerse a correr delante de los toros y para eso rezan tres veces antes de dar suelta los morlacos: A San Fermín pedimos, por ser nuestro patrón, nos guíe en el encierro, dándonos su bendición.(Mas o menos, que no soy muy ducho en la materia)
Hoy, un moderno augurio se ha adueñado de TODOS los medios de comunicación y el pulpo Paul vaticina la victoria de España sobre Alemania. ¿Será posible que tamaña gilipollez se adueñe de los espacios que deberían estar dedicados a perseguir fraudes, corrupciones, hambres, miserias, guerras y desgracias en general?
No sólo es posible, sino que, por desgracia, es bienvenido. Como se ve, no hemos avanzado demasiado.

martes, 6 de julio de 2010

De mierda en mierda


Todos presidentes y todos responsables: ¡que envidia!.

Un día queda para que los toros tomen las calles de Pamplona y en vez de entregarnos a la alegría de ese chupinazo que pone a España el cartel de abierta por fiestas veraniegas, otra vez nos asalta la corrupción para adueñarse de las primeras páginas. Unos dirán que los otros más; que estos ya no son míos o vaya Vd. a saber que excusas pondrán unos partidos que están demostrando que, si bien sus estructuras han sido lo suficientemente poderosas para cargarse la inteligencia de los cuadros, son alfeñiques ante los capos de la corrupción que les han podrido hasta los tuétanos.
Hace años que digo que el problema de la corrupción nos mata y conseguirá enterrarnos, pero la corrupción no sólo es económica y ha conquistado el terreno de la moral, la lealtad, la inteligencia y hasta del buen gusto.
España está sufriendo ataques desde dentro, auténticos sabotajes que sólo pretenden tomar el poder aunque ese poder deba ejercerse sobre las ruinas de un estado. Sólo así se explican los continuos titulares y publicaciones que hablan de bancarrota, de quiebra y de cataclismos varios.
El gobierno de Zapatero apenas consigue mantenernos vivos y, seguro, no pasará a la historia como una luminaria en el panteón de las glorias patrias, pero es que lo que le están haciendo tampoco debería estar fuera del código penal. Y como un ejemplo vale más que mil palabras, quiero hacer una comparación institucional que hace tiempo quería comentar; un juego que ilustrará las diferencias entre uno y otro concepto, juego y concepción.
Es posible que Obama sea uno de los personajes que más se pueda diferenciar de Bush, quien a su vez, se distancia de Bill Clinton como si este último estuviera infectado de algo raro. Pues bien, todos ellos, por encima de sus odios personales –que son muchos, diversos y enraizados en antiguas y durísimas peleas electorales – son los representantes de la Presidencia de los Estados Unidos y se ponen, junto con Carter, papá Bush y todos los vivos, que no se si me dejo alguno, en primer tiempo de saludo, a las órdenes del presidente –Comandante Supremo de la Nación – para lo que el señorito guste mandar. ¿Alguien se imagina a Bush hablando mal de la administración de Obama en China? Ni se nos ocurre, ¿no?.
Ahora, que cada uno repase sus recuerdos acerca de comportamientos de políticos y personajes públicos en España aplicando el mismo criterio de solidaridad ante el exterior y defensa de los intereses comunes. Cuando haya acabado con los pañuelos de papel, que siga llorando en el baño hasta que la deshidratación lo calme. Que país y que paisanaje, ¡joder!

lunes, 5 de julio de 2010

Vienen con el calor

Los jornaleros del verano en pos de la gloria

El verano es propicio para la idolatría deportiva, aunque las gestas de los modernos héroes, que ya han perdido su mitad divina (En la mitología antigua, el nacido de un dios o una diosa y de una persona humana, por lo cual le reputaban más que hombre y menos que dios; como Hércules, Aquiles, Eneas, etc) se restringen a los estadios y escenarios deportivos y no a las guerras. La épica del deporte, acompañada siempre de sudor, convive bien con los calores del mes de Julio, con Wimbledon, con el Tour de Francia y sus interminables puertos, con los grandes campeonatos de futbol, baloncesto, atletismo y olimpiadas; convive con el sudor de todos, aunque unos lo generen en el esfuerzo y otros, en el sopor de la siesta estival, de la que despertamos con el pelo empapado y el cuerpo pegajoso de resaca y calor.
Con el calor también vienen otros grandes esfuerzos y sudores, esta vez en las excavaciones que se reproducen como setas en todos los enclaves propicios para encontrar lo que sea: cráneos, huesos, utensilios, jarrones rotos o fiambres de cualquier especie, pero con una clave común: deben estar bajo tierra y sacarlos de allí debe costar lo suyo, sudarse lo suyo y lo de los demás y, como último valor, estar localizados en un lejano enclave a mitad del camino que nos lleva donde el viento da la vuelta y mirando, siempre, hacia la quinta puñeta. Si hay peligro de tiros y secuestros, mejor.
Ayer, mientras Nadal se hacía dueño de la gloria; cuando las motos de la mañana ya estaban guardadas en los camiones y los ciclistas engullían sus tres o cuatro kilos de arroz de la etapa del tour, pensaba en los esfuerzos de los estudiosos perdidos en la trinchera de Atapuerca; en la solidez de un triunvirato formado por Carbonell, Arsuaga y Bermúdez de Castro que han hecho de ese enclave el centro del universo científico de la evolución humana.
No ha habido nada capaz de enfrentarlos o separarlos, dando un ejemplo de sensatez extraordinaria, pero es que lo que les une es tan espectacular que tres vidas de los tres juntos no darían a basto para extraer, clasificar y estudiar los restos de la Gran Dolina, La cueva del elefante o la sima de los huesos. Sólo los nombres darían para varias novelas, pero es que Atapuerca se ha convertido en el cine de sesión continua de la paleoantropología.
Todos sudan, pero el sudor de unos nos explicará el origen de nuestra presencia en la tierra y el sudor de los otros los elevará de la tierra hacia los templos del recuerdo deportivo. No deploro a unos en beneficio de otros; reivindico para todos el valor de un sudor empleado al perseguir un sueño, aunque para unos la gloria suene en el ámbito de la ciencia y los museos y para otros, las fanfarrias resuenen en las portadas de los medios de comunicación.
Cosas que acompañan al verano y a los sudores, como las golondrinas, el rojo de las sandías y el olorcillo de las sardinas asadas. (Sin tripas por favor, a ver si evolucionamos un poquito)

domingo, 4 de julio de 2010

Aristas vitales


Conversación de la mañana en torno a un café: mi vida se enfrentó al desastre y me di cuenta de que no tenía nada en lo que apoyarme. Tras varios meses de Yoga y esfuerzo, me he dado cuenta que hay que poner de acuerdo el plano físico, el plano emocional y el plano intelectual. Es más, compruebo que el plano físico y el plano emocional suelen coordinarse de forma armónica, mientras que el intelectual-laboral tira de los otros para anularlos, lo cual suele acabar realmente mal.
Uno más que se ha dado cuenta de que la exigencia que nos plantea el mundo occidental, la vida normal supone una agresión frontal dirigida a anular la base animal y evolutiva del hombre; nuestros parámetros vitales nos piden lo que la vida laboral nos niega. En mi caso, he intentado preservar un pequeño terreno de naturaleza en los ritmos de mi vida, de manera que intento acostarme y levantarme pronto, algo que colabora a que los ritmos circadianos no se alteren demasiado, pero es lo único que he conseguido salvar de la quema.
Nuestra vida diaria nos esclaviza, con cadenas de plomo o de oro, que para el caso es lo mismo y el paso de esas cadenas contribuye a poner en problemas la viabilidad de nuestro equilibrio vital. Nuestros días se suceden dándole la espalda a nuestra vida familiar: las ciudades están llenas de gentes que no se dan cuenta de hasta que punto son infelices; de hasta que punto han perdido la conexión con su propia naturaleza, con el ritmo vital que les daría estabilidad y tranquilidad emocional y física.
Estamos creando una sociedad de inadaptados o de adatados patológicos, pues la plena adaptación del ser humano a estas circunstancias implicaría una “feliz esclavitud”; la absoluta degradación que implica hallar felicidad en la renuncia de la libertad.
Erich From escribió sobre la enorme diferencia que existe entre el ser y el tener y parece que nadie le ha hecho caso, pues la sociedad toda se basa en la capacidad de tener; de lograr bienes materiales a cualquier coste, incluso si el coste es la vida, la salud o la felicidad.
El verano es buen momento para mirar hacia fuera y ver el sol, sentir el calor y la modorra de las horas de siesta; de sentir el nuevo día en el fresco de la madrugada, de leer hasta oir los pajaritos y alargar la charla hasta que la luna este alta en el cielo.
Valdría la pena dedicar un par de ratitos de esas charlas a repasar lo que de verdad importa en nuestras vidas y lo que no es más que carga inútil.
P.D.Disculpas a los seguirdores por este pequeño bache en la continuidad de las entradas.

lunes, 28 de junio de 2010

Desproporciones


Leo en El País la antigua, constante, olvidada y espantosa situación del delta del rio Níger; zona en la que, copio textualmente, “se ha vertido el equivalente a un Exon Valdez al año, durante cincuenta años” y comparo esa desvergüenza con la revolución que supone un pequeño vertido en las costas de los países del primer mundo, en Alaska, La Coruña o lo ocurrido con la plataforma de BP en el Golfo de México.
África no cuenta y va a tardar mucho en hacerse oír, pues occidente se beneficia del silencio, de la corrupción generalizada que ha contribuido a solidificar en el cuerpo de los estados para proteger sus intereses. Podemos comparar la inmediata constitución de un fondo de reserva de veinte mil millones de euros a cargo de la BP con la impunidad con la que la Shell opera en el delta.
La foto que encabeza la entrada es espectacular, pero hay muchas mas; muchos relatos de enfermedades en la piel, vertidos que dejan las aguas eternamente inservibles para todos; pescadores que solo pescan cieno y petróleo; aldeas enteras dedicadas a la limpieza contratadas por la Shell en un circulo infinito de cinismo.
Estas cosas hacen que me acuerde del discurso de una taxista de Chicago, ex-habitante de Showeto y estudiante de un máster en economía política de la Universidad de Chicago (con dos cojones la niña, con perdón) que, camino del aeropuerto y tras poner de chupa de domine a todas naciones europeas que se dedican al sano deporte de sobornar, corromper y explotar las materias primas africanas a cambio de dejar aquello hasta la bandera de contaminación, miseria, guerras y guerrillas, nos ofreció la única receta viable para cambiar la situación de África: potenciar a la mujer.
Según ella y, por datos que recogemos en la India sobre la repercusión de los microcréditos a mujeres en las economías locales, yo haría mucho caso de la afirmación, es la mujer la que quiere y puede cambiar; es ella la que cuida del bienestar de la familia mientras el hombre es un completo desastre: o vago, o borracho o perdido para la causa.
Pienso en la base evolutiva de nuestra especie y me doy cuenta de que este tipo de acciones no hacen más que volver la vista hacia las raíces. En Huelva pusieron un programa en marcha que se orienta a la contratación de mujeres en los pueblos de Marruecos. Funciona, y ellas funcionan, como un reloj. Ni un solo problema: se organizan, trabajan, ahorran - el dinero ganado revierte en al comunidad - retornan todas, tras acabar el contrato, para seguir cuidando de los hijos. En resumen: Rendimiento máximo y mínimos problemas.
¿Volveremos a consagrar la naturaleza de estabilidad de la hembra en contra de algunos siglos de dominación del macho y sus sueños de gloria? ¿Sera posible, algún día, encomendar la estabilidad del grupo al sabio y cuidadoso celo de las hembras? No creo que nadie pueda poner en duda una verdad consagrada: lo que el gobierno de los machos ha hecho con África no es para estar orgullosos, de forma que es muy difícil que ellas lo consiguieran hacer peor de lo que ellos lo han hecho, pero algunas cosas serian seguras: la mujer no abandonaría a la tierra bajo capas y capas de petróleos y vertidos; ellas no cambiarían la cosecha y la labranza por el sueño que cabe en el anima de un fusil; ellas cuidarían de los niños sin mandarlos a la guerra para destrozar su alma y su vida: ellas protegerían la vida, una apuesta que, creo, merecería la pena apoyar.
Pero mientras ese día llega, la desproporción se mantendrá como siempre, como cuando el SIDA solo fue plaga cuando comenzó a matar blancos famosos; como cuando las hambrunas se silenciaron bajo el polvo de los secarrales que mataron el verde; como ahora mismo, cuando varias guerras se ponen al servicio de la extracción del Coltan o de los diamantes: África no cuenta y su tragedia solo sirve para darnos idea de la desproporción con la que nuestro egoísmo silencia sus muertes mientras vela por la seguridad de nuestros privilegios.

domingo, 27 de junio de 2010

Idioteces




Si alguien se toma la molestia de ver le video que he insertado en esta entrada, podrá comprobar el grado de estupidez que domina al protagonista y, lo que es casi peor, a los que siguen los desvaríos del estúpido que se pone ante la cámara. Como internet se las pinta sola para llevarte de una joya a otra joya y recomiendo que la gente se deje llevar por los saltos de un video a otro en you tube.
Podemos poner “signos satánicos” o “mensajes subliminales” para darnos una idea de las corrientes que animan a los muy aburridos que se dedican a buscarle tres, o treinta y tres, pies al gato. De verdad que merece la pena. Para imaginarse hasta donde llega el aburrimiento, hay un loco que se ha puesto a analizar una canción de Shakira oida ¡al reves! Para demostrar que esta chica lanza mensajes a favor de la adoración a santa.
Hay una máxima que dice que el que nace tonto se muere gilipollas y esta gente es capaz de justificar y demostrar cualquier cosa, aunque la palma de la llevan los que, jugando con los números, es capaz de sumar, restar y multiplicar para que todo tenga algo que ver con el 666 o con cualquier otro numero mágico, trascendente y profetizado.
No puedo llegar a entender lo que tienen estas gentes en la cabeza, salvo una enfermedad de la que no son conscientes, pero si hay una cosa que es preocupante: que la gente les hace caso y se cree toda la basura que estos locos lanzan sobre su objetivo favorito: Barak Obama. Escuchar lo que en los videos colgados en You Tube se dice del presidente, de los masones y de cualquier cosa es comprobar que toda la tecnología y avance que supone Interntet se ha colocado, al final, al servicio de la estulticia mas espantosa y de un fascismo latente que encuentra, en la red, un espacio maravilloso para contar o primero que se les pasa por la cabeza y el ratón.

sábado, 26 de junio de 2010

TAS

Hasta la llamada de hace un rato, la entrada de hoy se orientaba hacia el seguimiento de la senda de lo oculto, las sectas, y el oscurantismo; pero una llamada de mi hermana me conecta con el recuerdo de todos los perros que han pasado por la vida de la familia. Hoy se ha ido Tas perro extraordinario cuya bondad nos acompañara siempre y que se une a los recuerdos de los Cuco, Milo, Ven, Axel, Frodo, Gos, Nero, Tola, Dugui, Hula, Tosca y Stunfi, perros que por su presencia en mi vida o por lo que me contaron, configuran un universo propio de compañía, dedicación, personalidad y demostración de que una vida sin perros es una vida menos completa.
Para un evolucionista convencido como yo, parece claro que el recuerdo de estos compañeros nos acompañara allí donde quiera que nosotros mismos vayamos después de muertos: a la nada o a lo que sea, pero que lo que nos aguarde a nosotros será lo mismo que les aguarde a ellos.
Los perros de la familia han constituido un perfecto ejemplo de lo que es esa especial relación del hombre con algunos animales. No hay forma de explicarlo o racionalizarlo; para bien o para mal se sitúa más allá o más acá de lo racional. Ya se que algunos dicen que la relación de los amantes de los perros con estos animales es enfermiza, pero puedo asegurar que, en mi vida, los perros han ocupado, y ocupan, un lugar propio, muy especial, ajeno por completo a lo que la relación personal y social supone.
A veces, pocas, he intentado explicarlo y es algo que solo los que comparten el misterio pueden intuir. Hoy, mientras me hacia cargo de la pena por la que pasan los amos de Tas, me acordaba de la pena al despedirme de mis perros, de todo lo que me dejaron, de lo que me enriquecieron y me enseñaron. No hay forma de verbalizar lo que se siente y todos intentamos consolarnos con lo mismo: ya sabias lo que dura la vida de un perro y esa es la única condena: sobrevivirles y tener que conformarse con haberles dado una vida estupenda; con haber cumplido el trato de cuidarles a cambio de recibir su adoración, fidelidad, cariño, abnegación, admiración, entrega...de haber recibido su vida a cambio de dejarles alegrarnos la vida.
Tas, el ultimo que se ha ido, ha compartido con los otros su cariño por sobrinos, nietos y niños en general, fauna con la que todos los chuchos de casa convivieron sin problemas y sin sustos; chupando a medias caramelos y papillas; buscando con los niños los “sugus” del día de reyes en casa de mi madre y mirando compungidos los manjares negados de las mesas de celebración.
En fin, ahora, rodeado de Curro, Chispa y una acogida, pienso en que hubo un día en que mis días no se llenaban con su alegría y me alegro mucho de que estén a mi lado. En cuanto a Tas, recordarlo feliz y contento compartiendo su vida con la alegría de todos los que disfrutamos de su compañía.
Que nos encontremos o no nos encontremos con el, es otra historia.

viernes, 25 de junio de 2010

¿Era, de verdad, para tanto?

http://vimeo.com/8869939

Encuentro este video en el que un masón, que ocupa una importante dignidad en la orden, nos enseña la teórica reconstrucción de una logia que se encuentra en el archivo de Salamanca. Por curiosas razones que no voy a explicar, en los últimos meses me he encontrado en situación de preguntarme por la Masonería, grupo por el que, de verdad, jamás me he interesado mas allá de las lógicas referencias que me he ido encontrando en símbolos, libros de historia y datos sueltos que te asaltan en los paseos culturales.
Los masones y sus símbolos están cercanos, de la misma manera que etsan cercanas todas las escuelas que han intentado explicar las ignoradas razones de la presencia del hombre en la tierra. Es el hombre, el misterio de su capacidad intelectual, la conciencia del tiempo y de la muerte, lo que desencadena la caza del misterio. El pensamiento hermético, el lenguaje de Hermes, mensajero de los dioses, la alquimia y sus desvaríos, Fulcanelli y sus catedrales parlantes que explican e misterio y los arcanos del saber eterno, la necesidad del Arquitecto, la comodidad de una inteligencia superior que, al final, nos abrirá el sagrario: muchas formas distintas que esconden la misma carencia.
El franquismo se obsesiono con la masonería de un forma enfermiza, como si en las logias se escondiera un poder inmenso que podía amenazar la subsistencia del régimen; pero estaba equivocado. La masonería, hasta donde he podido saber, es mas un espacio de bienintencionados excursionistas vacacionales que un grupo revolucionario que pretenda derrocar al poder establecido, pero si era muy peligroso para Franco. La masonería no se impone a nada, respeta todo y desea respeto para todos, y eso, durante el franquismo, era pura subversión.
El video que encabeza esta entrada es enternecedor y muy ilustrativo delo que antes he escrito; además de coincidir plenamente con lo que algunos escritos y comentarios que me he ido encontrando en internet cuentan sobre los terribles objetivos de las logias. No me he encontrado ambición de poder, pero si me he encontrado muchas ganas de ayudar y mejorar la convivencia; no he encontrado maldiciones, pero si muchas reflexiones sobre la capacidad de cada uno de nosotros para colaborar en la mejora de la sociedad.
Me genera mucha curiosidad la verdadera naturaleza de la sabiduría oculta de la masonería si es que existe: ¿quien y donde se conservan los secretos masónicos? ¿Existen esos secretos? ¿Hubo alguna vez libros sobre el arte de la construcción y la cantería? ¿Y la alquimia? ¿Hay una traducción de las catedrales según lo que Fulcanelli nos dice que es posible y real? Eso si me apetecería saberlo; me gustaría conocer, por mera curiosidad histórica, la esperanza contenida en todos esos conocimientos que se consideraron peligrosos y dignos de ser ocultados.
Los secretos de lo que la humanidad ha considerado como conocimientos peligrosos para si misma son patéticos y van, desde la idiotez del terrorífico secreto de la existencia del dodecaedro que los pitagóricos ocultaron por décadas, al nombre místico de Roma que encerraba, por su sola pronunciación, la destrucción de la ciudad.
Me encantaría estar equivocado, pero me temo que los secretos que tan celosamente guarda la masonería son, y seguirán siendo, tan inocentes como la triste existencia de un cuerpo tan poco peligroso como el dodecaedro.

jueves, 24 de junio de 2010

Distorsiones


Dicen que el hombre es un animal de costumbres, afirmación que comparto al 100% y que se pone de manifiesto, de forma especialmente relevante, cuando la distorsión de las costumbres afecta a lo más cotidiano. Hace tres días que le teclado de mi ordenador ha dejado de obedecerme a la hora de poner acentos, de forma que tengo que hacer un verdadero esfuerzo para no mandarlo todo al cuerno, iniciar una revolución y dejar de escribir. Menos mal que uno no tiene el método asumido y golpeo las teclas mirando cada una de las teclas, que si mirara la pantalla el llanto y la rabia serian continuos.
La cosa no seria muy grave si no fuera porque el imbécil que habita las tripas del cacharro no contextualiza las correcciones y así, los tiempos verbales que son comunes y que solo diferencia un acento se han convertido en un terreno esquivo. Hagamos la pruebe escribiendo “coloco”, forma verbal que, con un acento indica pasado de tercera persona y son acento presente de primera persona. Eso pasa por tener un idioma rico, variado y con una gramática interesante. Hacer la prueba e intentar escribir sin poner los acentos y veréis que el idioma cambia sustancialmente.
Estas distorsiones se van multiplicando a medida que nuestras costumbres se hacen complejas y se adentran en el terreno de la tecnología, momento en el que nos convertimos en niños desamparados ante el poder de lo infinito.
El chiste que encabeza la entrada habla por si solo y me sugiere una pregunta cuya respuesta puede sumirnos en la depresión: ¿Cuantos de nosotros seriamos capaces de vivir en las mismas condiciones en las que la gente vivía, tranquila, en el siglo XV? (Subrayo la palabra en la que me resulta imposible colocar un acento).
La respuesta es, seguro, muy reveladora: la inmensa población del primer mundo que no perteneciera a los hiper-ricos, se puede afirmar que seria (claramente, el imbécil no es capaz de pensar y darse cuenta de que ese vivía lleva acento) considerada como minusválida funcional. La modernidad nos ha hecho dependientes de demasiadas cosas y seria bueno empezáramos a pensar en prescindir de todo aquello que, además de no necesitar, nos convierte en unos completos inútiles dependientes y con poca capacidad de adaptación.

miércoles, 23 de junio de 2010

Los sueños de luz


La oscuridad nos da miedo. En la oscuridad habita el enemigo ancestral que mataba sin dejarse ver; subía a los arboles donde dormíamos y nos dejaba sumidos en el terror. La noche es enemiga de la luz y el hombre, cuando supo predecir las horas de su vida, se consagro a la tarea de predecir la vida de los astros.
Hace siglos que supo que la noche del solsticio de verano es la noche mas corta del año, el momento en que tenemos mas cerca el sueño de un día sin sombras, sin amenazas dormidas que acechan el sueño: la noche luminosa de un tiempo que el hombre controla.
Hoy, esa noche precede al día de San Juan, la celebración cristiana que consiguió cubrir lo pagano con el manto de la sacralidad oficial. Han sido muchas, casi todas, las celebraciones del calendario que la Iglesia ha hecho suyas, pero es posible que las dos fechas que centran su razón de ser en la luz encierren un significado que todavía nos conecta con lo más primigenio de nuestra naturaleza: el miedo y la alegría.
Miedo de invierno, frio y hambriento que aterra pensando que el sol se muere y la noche reinara para siempre. Miedo que crea ceremonias y religiones enteras basadas en la muerte del sol, en la resurrección de la luz tras la lucha con la oscuridad. Es el solsticio de invierno, el día mas corto que no puede nada contra la noche que mata y ahuyenta a los animales; es el miedo absoluto. Y enfrente, la borrachera de alegría ante la abundancia de la cosecha y el calor; es el baile ante el fugo que intenta prolongar la vida de la luz más allá de la vida del mismo sol: es el triunfo de la luz y de la seguridad.
La humanidad oscila entre esos dos extremos; entre el miedo y la conciencia de la propia fragilidad y la melopea del éxtasis ante la creencia de la invulnerabilidad. Y al final, ni dioses ni demonios: simples humanos que habitan la vida buscando un lugar que la naturaleza le escamotea siempre.
PD.- El virus o desconfiguracion del teclado siguen impidiendo que ponga acento, lo siento

martes, 22 de junio de 2010

Virus

Hoy no hay entrada, que he sucumbido a un virus que me altera el teclado.
Hasta mañana.

lunes, 21 de junio de 2010

Por co-generación espontánea

Los dos diarios más importantes de este país se han lanzado a una aventura que necesita de la comunidad para tener identidad y llegar a ser algo. Es la WEB 2.0, la WEB que basa su propia identidad en la falta de identidad estructurada. Estos proyectos se dejan hacer, ofrecen un espacio abierto y son los usuarios los que, con sus aportaciones, le dan la forma definitiva.
En realidad, son como casas vacías a la espera de la comunidad de vecinos: serán ellos los que configuren el espacio para la convivencia según sus gustos. Parece que no ha pasado nada y como casi siempre, el cambio más importante, el que de verdad lo revoluciona todo, ha entrado de forma suave y sin darse importancia.
De las pantallas negras que regían nuestras acciones ante el PC, a las ventanas de color de Windows y por último, a los espacios comunes en los que las fotos y la voluntaria acción del usuario configuran la realidad, el camino lo hemos andado de forma acompasada a lo que nuestro entorno laboral nos iba marcando, pero sin darnos cuenta, el espacio personal ha crecido de tal forma que serán los usos de la empresa los que acabarán adaptándose a lo que los usos y costumbre sociales les impongan.
El párrafo ha quedado largo, pero es tan real y tan verdad, que me juego la barba a que se cumplirá al 100% en un plazo no superior a 5 años. Las empresas de medios están viviendo sus últimos años de independencia gloriosa: se han arruinado y endeudado sin darse cuenta de que el coste de la información de calidad marcaba su destino. No serán ellas las que piloten las grandes naves de los contenidos de las próximas décadas: serán las operadoras de telefonía y los grandes espacios que aglutinen usuarios: navegadores, portales de comunidades de nuevo cuño tipò Facebook o Tuenti, pero jamás los Prisas, Unidesisas y Vocentos.
Le Monde, arruinado, oye ofertas de Orange y reza para que el pretendiente no vea su cara marcada de viruela. Las televisiones ya han levantado las orejas oyendo el sonido de los cascos de internet, que viene al galope tendido recortando la ventaja.
Tenemos la suerte de ver la continua sesión de los más importantes y rápidos cambios sociales de la historia del hombre. Tenemos la suerte de poder escribir la crónica de esos cambios que se aceleran desde 1990. Otra cosa es que la crónica y la historia nos ofrezcan un final en el que todos sean felices, que me temo que no va la cosa por ese camino.

domingo, 20 de junio de 2010

Ganarás el pan…


Hace unos días me comentaba un amigo sobre un cambio de trabajo: “Ya no es como cuando buscábamos un proyecto en el que dejarte la vida: ahora me cambio y sólo es trabajo” .Pocas veces he sentido más presente, más actual y más realizada la famosa maldición bíblica de “Ganarás el pan con el sudor de tu frente” y es verdad: la frasecita de las narices no hablaba de emoción, ni de realización personal, ni de ilusión, ni de implicación ni..,de pollas en vinagre; solo mencionaba el sudor.
Trabajo sordo, oscuro, condenado trabajo que nos proporciona respiro para eludir los más crudos efectos de una esclavitud calculada y jerárquica de la que no escapamos. Todos, creo, hemos soñado con la absoluta liberación representada por las palmeras de una idílica playa tropical en la que observar, plácidamente, el ir y venir de las mareas que en nuestro sueño se encargan de traernos la felicidad sobre las dulces olas que llegan a la orilla.
El hombre sueña y en sus sueños más plácidos se entroniza la calma, la paz de un mundo sin la constante pelea del trabajo, de la miseria diaria que con él se relaciona; lejos de nosotros la angustia relacionada con la encarnación de esa maldición, con su instrumento más dañino: el dinero.
El dinero es el instrumento usado por el poder para mantenernos esclavizados. Las sociedades esclavistas usaban del miedo o de la recompensa en forma de recuperada libertad, pero siempre había una salida. La moderna esclavitud, perfeccionada, ha conseguido bloquear la salida: no hay escape y la globalización ha conseguido dominar de tal manera que nuestra soñada playa se ahoga, hoy, anegada de aguas generadas por el cambio climático.
Hemos asumido la maldición de tal manera, la hemos interiorizado tanto, que hoy es la pérdida del trabajo lo que se ha convertido en maldición y generado hordas de silenciosos malditos que habitan el confuso terreno de las sombras.
No podemos escapar del trabajo, pero deberíamos revelarnos contra los que han conseguido que el trabajo haya matado cualquier rastro de ilusión en nuestro ánimo. El trabajo os hará libres, rezaba el lema de los más espantosos carceleros de la humanidad: hasta ellos, que usaban del poder de esa mentira, sabían que no se puede trabajar sin ilusión y sin la pasión de ser mejores.

sábado, 19 de junio de 2010

Saramago

Muerto José Saramago leo una de sus frases “Dios es el silencio del universo, y el ser humano el grito que da sentido a ese silencio”. Como todas las grandes frases, cada cual podrá encontrar el significado que mejor se acomode a su costumbre y pensamiento, pero yo me he ido al que creo que es un sentido muy directo: Dios es la concreción de nuestra rebeldía ante la muerte.
Efectivamente, el universo es ajeno a nuestros afanes, pasamos por él sin apenas dejar huella y eso nos genera una angustia que solucionamos dotando a la idea de Dios de propiedades y cualidades que nos alivien la angustia.
El hombre se resiste a aceptar la idea de que muerto él, el mundo sigue sin alterar el paso: necesitamos que nuestra vida trascienda, que tenga sentido y la idea de Dios conlleva todo lo que necesitamos para tranquilizarnos: es un kit completo contra la insatisfacción.
No necesita de elaborados trabajos y estudios, se nos ofrece de forma sencilla y a través de múltiples intermediarios; se puede decir que Dios ha generado múltiples franquicias que ofrecen productos similares adaptados a los diferentes gustos y tendencias del mercado.
El problema es que nadie está seguro de que esa cómoda construcción sea real, más bien, las pruebas señalan lo contrario y esa debilidad hay que taparla y disimularla como sea.
A Saramago le costó el rechazo de su propio país, del que tuvo que exiliarse y la corriente dominante no sólo no ha perdido empuje sino que lo gana día a día: los ateos no tenemos más remedio que defendernos alzando mucho la voz, haciéndonos oír para que nuestra existencia sea respetada y no perseguida.
Necesitamos muchas figuras que, desde el respeto, la tranquilidad y la cultura enseñen al hombre que la angustia real, la que de verdad nos tiene que preocupar, es la angustia de vivir una vida que no asuma sus compromisos y la necesaria altura moral. Una vez muertos, las posibilidades de rectificar son realmente escasas.

viernes, 18 de junio de 2010

Estupideces



Leo algunos titulares que informan del malestar de algunos sectores y medios por la coloquial denominación de la selección española como “la roja”. Julio Ariza, capo de Intereconomía pretende que hablemos de la “rojigualda” y pienso en lo estúpidas que pueden llegar a ser determinadas personas y en las ganas que tienen esas mismas personas de tocarnos un poco los cojones.
También pienso en la ponencia de Camilo José Cela actuando en calidad de senador por designación real al definir la bandera española como roja, amarilla y roja, “so cursis”. Nunca más nadie reivindicó la definición de “gualda” para el sencillo amarillo. La academia define el color como “amarillo del mismo color que la flor de gualda”. Vamos, que queremos defender el valor de la parte en oposición al todo.
Los símbolos cuentan, los nombres también. Uno tuvo un comandante de la mili que no soportaba que se calificara de rojo a nada: todo era encarnado. No se comía ensaladilla rusa sino nacional. La dictadura nos quitó muchas cosas, incluso el sencillo color rojo, culpable de no se bien qué, pero culpable.
¿Será posible que todavía estemos en esas cosas? ¿Es posible que alguien se moleste por esa demostración de ánimo, de forofismo, de identificación con el equipo de todos? ¿Es posible que estos imbéciles pierdan el tiempo en esas cosas?
Tamaña muestra de gilipollez no puede ser gratuita y demuestra que la caverna mantiene intactas sus esperanzas de reconquista: quieren barrer y expulsarnos a muchos de la vida pública y privada de este país. No tienen barreras, no tienen freno a su inmensa ambición de mandar por encima de todos; sólo tiene que haber un criterio, una opinión y una forma de ver la vida: la suya. Da miedo pensar en lo que estas gentes podrían hacer si no fueran una minoría que no puede desafiar, de momento, la convivencia de todos.

jueves, 17 de junio de 2010

Y los perros comieron carne de perro

Elenco de personajes deleznables al servicio de los amos del cotarro.

Decía una máxima del periodismo que “perro no come carne de perro”, asquerosa metáfora que pretendía expresar el respeto que las empresas periodísticas sentían por el trabajo y la profesionalidad de sus competidoras.
Años y décadas de respeto y tradición han dado paso a una encarnizada lucha de intereses que lo domina todo; aquí, en España y en el resto del mundo. Los diarios, la prensa y los medios en general, son instrumentos al servicio de otros intereses que fuerzan las estructuras y las formas de manera inmisericorde. La Casa Blanca, con toda la tradición de respeto a la prensa y a su libertad, ha tenido que exponer públicamente que determinados medios, de determinada propiedad, “serían tratados como adversarios políticos”; verdadera revolución conceptual que no es preciso aclarar.
En España, donde las diferencias políticas de los diferentes propietarios se han visto potenciadas “ad infinitum” por una crisis galopante que ha reducido los ingresos drásticamente, el enfrentamiento se muestra, por fin, con toda su crudeza. No sólo no hay respeto: es que no hay decencia.
Explicar algo tan obvio como lo que acabo de exponer parece un exceso, pero hay mucha gente, muchos lectores y espectadores, que no se dan cuenta de cómo los medios han degenerado hasta la náusea. Y digo LOS MEDIOS, no digo algunos medios, si bien los que pueden ser clasificados de “algunos” lo que han hecho es perder la categoría de medios de comunicación y degenerar en libelos.
No voy a hablar de Intereconomía, El Plural, Minuto Digital o Libertad Digital, no: voy a hablar de los que, en teoría, son medios serios: El Mundo, El País y otros de similar nivel, incluida la TV. Los rectores de estos soportes de opinión, que cada vez lo son menos de información, se han entregado a un juego cainita que pretende quitar los ingresos, los lectores/espectadores/oyentes a la competencia y expulsarla del mercado. Necesitan el dinero de forma tan desesperada que esa necesidad lo domina todo y les llena de ansia asesina.
Se han llevado por delante cualquier rastro de deontología profesional, pero es que lo que poco que queda tiene los días contados. La TV se ha entregado a las Norias, a los programas de gresca y trifulca que acogen a lo peor de los modelos sociales; la más baja estofa moral enseñorea el panorama y lo gobierna con mano de hierro, sin aflojar ni una tarde, ni una hora.
Hubo un tiempo en el que un diario levantó la bandera de la información y derribó a un presidente: hoy los medios enarbolan la carencia de dinero para derribar el edificio del derecho a la información, logro democrático que tanto costó edificar.
Señores: lo que está en juego es un valor social; un derecho constitucional reconocido por los países avanzados socialmente y los dueños de estos medios quieren convertir ese derecho en dinero contante y sonante sin mirar el origen. Dicen que Vespasiano, ante el reproche que hacía su hijo sobre la procedencia del dinero que cobraba su padre por usar los urinarios de la ciudad, tomó un puñado de sestercios de un cofre y acercándoselos a la nariz del hijo exclamó: “Vídere, non olet”.
Los perros de hoy en día no sólo han perdido el olfato que les permitía identificar la procedencia del dinero que entraba en sus empresas; también han perdido el gusto y la carne de los otros perros se sirve como manjar en los consejos de administración.

miércoles, 16 de junio de 2010

Mal fario


Este país esperaba el mundial de futbol con ganas de poder disfrutar de una alegría; de abrir la ventana y que entrara aire fresco y lo que ha entrado es el mal fario. Hasta la roja se ha visto sumida en la impotencia, en la imposibilidad de cambiar su destino y lograr, por fin, el ansiado triunfo.
Es posible que no sea más que un susto –eso esperamos todos – pero ya se ha perdido el primer tren de la alegría y la nota sociológica de hoy está obligada a reflexionar sobre la necesidad de encontrar respiros, descansos en la pelea constante del día a día. España está sometida a un bombardeo de malas noticias y hasta nuestros compañeros de viaje, Alemania a la cabeza, lanzan misiles en forma de posiciones bajistas sobre nuestra deuda (1.200m de € esperando adjudicación), pero la gente aguanta, nosotros aguantamos. Vemos a nuestros amigos en el paro; las cosas no marchan y en la calle falta alegría en un verano que se ha instalado en el recuerdo más que en el termómetro, que hace un frío de bigote.
Hay malas sensaciones, las espaldas están cargadas de preocupación y nos ha fallado esta esperanza; hoy todos estaremos un poco más tristes pero mañana habrá que levantarse y recoger los trozos para afrontar el día.
Hubiera sido estupendo que la selección ganara, que esa alegría siempre sería bien recibida, pero también es bueno que mañana todos podamos hacer de seleccionadores y emitir juicios sapientísimos y cerrados sobre el juego mágico del fútbol, que es otra forma de divertirse.
En fin, esperemos que el lunes la cosa se arregle, la temperatura sea normal y la gente pueda sonreír y mirar al mundial de frente para verle la cara e ir a por él. Suerte para todos.

martes, 15 de junio de 2010

Tocando de oído

Desfile de sombras en la caverna de Platón, pálido reflejo de una realidad desconocida. 

El pasado domingo, en un artículo de Mario Vargas Llosa, el escritor comentaba las paradojas que se encuentra en sus viajes a Israel; la contraposición entre las actitudes y acciones emprendidas por grupos, asociaciones y particulares y las espeluznantes acciones gubernamentales que colocan al estado de Israel a los pies de los galopantes caballos de la opinión mundial.
El autor narraba, como de pasada, las meritorias vidas de los que levantan de nuevo las casas de familiares de terroristas árabes que el ejército destruye; las acciones de protesta de muchos colectivos y grupos políticos y el desprecio gubernamental por estos ciudadanos.
La reflexión, que es la misma para Israel y para cualquier país, tema o situación, es que todos tocamos de oído sin saber de verdad ni dónde está, ni cual es la partitura que se ejecuta; que sabemos lo que nos dejan saber los medios de comunicación y los gobiernos, de manera que nuestra opinión está, seguro, deformada por los intereses de unos y otros.
Me pregunto si podemos posicionarnos sobre la gran mayoría de las noticias sabiendo que los datos que tenemos y que permiten que formemos un juicio sobre algo, son tan poco fiables. Desde luego, en la actividad laboral diaria, creo que nadie orientaría la estrategia de la que depende el futuro basándose en algo tan frágil, poco fiable y adecuado como es la información que recibimos diariamente.
Y el caso es que, sabiendo que lo que acabo de comentar es cierto, no podemos vivir sin tener claras las referencias, las distancias y las coordenadas; esas que nos hacen reconocernos en el espectro político o moral y nos sitúan en un lado o en otro. Necesitamos poder opinar y creer que la opinión emitida es cierta, coherente, razonada y razonable, pero eso es un espejismo y todos somos, con respecto a la verdad de la información, como los habitantes de la caverna de Platón: espectadores lejanos de la sombra de realidad que alguien nos deja vislumbrar.

lunes, 14 de junio de 2010

Complemento social

Vista del casco medieval de Ainsa (Huesca)


Muy breve resumen de agradables charlas de coche.
Pregunta: Si un árbol cae en el bosque y no hay nadie que escuche el sonido que hace al caer, ¿podemos afirmar que el sonido se ha producido? Como en los análisis de oraciones que hacíamos de pequeños para encontrar el complemento directo, el sujeto, el verbo el predicado y demás elementos del análisis, a la hora de acercarnos a la realidad, deberíamos ser capaces de delimitar el efecto del “complemento social”; esa extraña variable que hace que el paisaje y el momento adquieran cualidades distintas en función de la interacción social que el sujeto que esté viviendo en cada momento.
La vida de un ser social como el hombre; su actuación con el medio, dependerá siempre de cómo cada sujeto pueda integrarla en su entorno social, pues todos sabemos que la compañía de otro aporta el último trazo, la firma definitiva, a lo que estamos viviendo.
¿Eso es bueno o malo? Eso es, simplemente, de manera que nuestra vida se va llenando de momentos, memorias y fotografías mentales cuya valoración depende, en un altísimo porcentaje de ocasiones, de aquello que nos transmitía o aportaba el compañero con el que vivíamos el momento. Hay fotos románticas o fotos angustiosas; las hay divertidas y las hay tristes porque el recuerdo evocado por un paisaje, en otras ocasiones maravilloso, es penoso para nuestra memoria.
Así pues, ¿Qué valor tiene una realidad concreta que no hemos podido trasmitir? El mismo valor que un plato de alta cocina que nunca llegó a la mesa; o el de una obra de arte que jamás tuvo admirador; el valor de la nada que nunca pudo ser pesada y compartida. Compartir con el grupo, con nuestros otros, nos permitió llegar a nuestra condición de hombres y crear realidades nuevas, pero siempre necesitaremos el contrapunto, la aportación del otro, para que la realidad que contemplamos adquiera su verdadera naturaleza.
Hay que cuidar del otro, hay que escuchar su visión de los paisajes o nuestra realidad siempre estará incompleta: Ahora, pregúntale a ese otro que tienes cerca lo que le parece este escrito. Es posible que su opinión me ayude a completar el mensaje.