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miércoles, 17 de agosto de 2011

Los talentos de la parábola

¿Que esperaban? ¿Que les dieron?
Decía el romance del Cid "...que buen vasallo, si lo hobiese buen señor"
Pues eso, un poco de emoción y de alegría, monseñor.
Cuando yo era pequeñito, hace de eso demasiados kilos y demasiados años, venía a darnos clase de religión –junto con las asignaturas de educación física y Formación del Espíritu Nacional, si, esa, la de la familia, el Municipio y el Sindicato Vertical, una de las tres marías– un curilla de muy cortas entendederas obsesionado con dos cuestiones que, para él, eran absolutamente trascendentes: el camino de Abraham y la parábola de los talentos.
Del primero no he vuelto a oír hablar a nadie, que la normalidad suele evitar el escabroso tema del filicidio y no suele estar muy bien visto, aunque oigamos voces divinas que nos lo exijan. En cuanto a la parábola de los talentos, me gustaría que ese curilla –cuyo nombre he podido olvidar gracias a lo poco que influyó en mi vida – pudiera repasarla con su Arzobispo, el inefable Rouco Varela, derrochador de patrimonio donde los haya y que ayer dilapidó un capital inmenso de ilusión, entrega, energía y militancia. Y voy con la explicación, tranquilos.
Si a cualquier director de comunicación, de marketing, líder político o showman le hubieran entregado, en bandeja y atados de pies y manos, a cientos de miles de adeptos-clientes-acólitos disfrutadores del mensaje tal y como ayer se le entregaron a Rouco, nos organiza la mundial. En lugar de emocionar, de elevar, de contagiar entusiasmo, valor y confianza a un auditorio que venía hasta Madrid en busca de afirmación y apoyo, Antonio María Rouco Varela puso todo su empeño en ...dormir a las ovejas. Debe ser que con tanta metáfora de corderos y rebaños el hombre se contagió, pero aquel curilla que venía hasta el Ramiro de Maeztu a reclamar que usáramos bien los talentos que nos habían sido dados, le hubiera echado un chorreo de padre y muy señor mío.
¿Cómo es posible hacerlo tan mal? ¿Cómo es posible que a alguien se le entreguen tantas ilusiones y devuelva tanto aburrimiento? ¿Quién ha sido el irresponsable de tanta chapuza escenográfica? Dejando al lado eso de que el micro no funcionara, la música no podía ser más chusca y ramplona, como si en los siglos de historia que tiene la Iglesia no hubiera la suficiente música sacra como para emocionar hasta a las piedras. ¿Tenemos que reivindicar a Mozart, Bach y compañía a estas alturas? Y en cuanto a sus dotes de comunicación, sin palabras: por no dejarse olvidado ningún posible error de libro, hasta nos hizo el numerito de la pelotilla salivar sorpresiva; aquella que en nuestros años infantiles nos atemorizaba constantemente y nos hacía odiar a sacerdotes y profesores que lanzaban tan asquerosos proyectiles en sus clases y en sus misas.
Tuvo en sus manos la consagración de muchos sueños y los dejó olvidados tras la estela de casullas, escenarios y blancos paraguas que ponían de manifiesto la realidad de un enorme acto de autocomplacencia de la jerarquía, ajena por completo a la emoción derrochada por esos miles de jóvenes entregados a la confirmación de su ilusión. Que yo piense que están equivocados y que todo es un burdo negocio y un montaje manipulador para seguir mandando, no me impide ver y sentir que esa gente necesitaba otra cosa muy distinta a la que le ofrecieron ayer. Se irán conformes –son muy bien mandados – pero en el fondo sabrán que no les dieron lo que pedían con tanta fuerza: apoyo y entereza para llevar su equivocación con orgullo y convencer a otros de que son muchos y son buenos.
Otra cosa es que lo sean, que si todo eso fuera verdad y lo llevaran a buen término, todos sabemos que el mundo sería muy distinto. Tras estos días de santidad viene la vida y las operaciones cóndor y la represión ideológica de tantos y tantos sacerdotes y teólogos que no aceptan las imposiciones; y viene la discriminación a la mujer y vienen siglos de historia que mantienen cautiva a la Iglesia en su negocio.
Rouco reivindicó las raíces cristianas de España olvidando siglos de persecución, de falta de libertad de pensamiento, de expulsión de judíos y moriscos, de procesos de Zugarramurdi, de tanta oscuridad que los últimos treinta años apenas alcanzan para rasgar la negrura de la historia con un rayo de luz esperanzada.
Rouco ha movilizado influencias a favor de los peregrinos en forma de bonos de comida y abonos de transporte; ha buscado alojamientos gratuitos y ha obtenido de la administración toda clase ayudas para el auto homenaje de la Iglesia. ¿Puedo sugerirle que use esas mismas influencias para conseguir un trato igual destinado a los parados? ¿Puede pedirle a Comunidades y Ayuntamientos un abono transporte para los parados en iguales condiciones? ¿Sería posible que Telefónica, El Corte Inglés, el Holding Arturo y demás patrocinadores hicieran, con sus productos y servicios, lo mismo que han hecho para los peregrinos? Y que conste que se y valoro el enorme esfuerzo de Cáritas en comedores y otras ayudas, que no se me olvida, ojo.
Piense, Don Antonio María, que sus peregrinos son 600.000, pero que en España, sólo en España, hay casi cinco millones de parados. A lo mejor, atender a ese mercado le sale entable, incluso más rentable que atender a clientes ajenos o de otras diócesis.
Nota: Para todos aquellos a los que tampoco nadie les explicó jamás lo que de verdad era un talento: peso en plato o en oro que un hombre podía transportar de una forma más o menos cómoda y que en función de la época y el lugar oscilaba entre los 21 y los 32 kilos. Una pasta, vamos.

martes, 16 de agosto de 2011

Decíamos ayer...

¿No suena un poco rarito el asunto? ¿No es un poco sadomaso?
Yo no digo nada, pero estas cosas se encuentran más a gusto en los libros de psiquiatría que en la calles...


Con esta frase, según la leyenda, iniciaba Fray Luis de león su primera clase tras cinco añitos de condena, silencio y cárcel. No es mal “cicerone” para navegar por los miles y miles de páginas dedicadas a la celebración de las Jornadas Mundiales de la Juventud, que hacerlo físicamente en un Madrid tomado al asalto por una muchedumbre de adolescentes exaltados por el ansia de santidad, es una quimera. Agarrados a las guitarras y tarareando canciones de fuego de campamento, miles de peregrinos sin un euro en el bolsillo pero con mucha hormona luchando por manifestarse, hacen turismo por Madrid luciendo camisetas y dejándose la garganta vitoreando a Benito XVI, al que esperan dentro de un par de días.
No es de extrañar que, con la que está cayendo, el hombre retroceda y mire hacia atrás para volver a encontrar falsas explicaciones en lugar de ponerse manos a la obra para arreglar este desastre, que siempre es más fácil mirar “parriba” y esperar a que alguien haga lo que nosotros no sabemos hacer. Hay mucha crisis, pero hay muchos que de la crisis saben hacer negocio y aumentar clientela, que la desgracia de unos siempre ha supuesto la bienaventuranza de otros. La jerarquía de Rouco y compañía sabrá sacarle partido a la visita, como ha sabido sacarle partido a la presencia de tanto imberbe que, en lugar de esforzarse por entender y comprender la realidad, pierde el tiempo asumiendo una quimera indemostrable: mucha carne de cañón para que el negocio lo hagan otros.
Me asombra que mantengamos la falsedad por encima de lo real; me parece mentira que el hombre siga la esquiva senda de lo irreal en lugar de asumir la realidad tal cual es y con esa base, intentar mejorarla. ¿Hace falta creer en alguna religión para ser buena persona? Sinceramente, creo que no y lo que es más, aseguro que es mejor el que es buena gente, sin esperar beneficio o castigo alguno por cumplir o no cumplir preceptos o mandamientos inventados, que aquél que actúa en función de obtener algo o evitar el castigo. Encuentro mucho más valor y mucha más ética en el que se comporta de forma solidaria, justa y honrada porque simplemente cree que es bueno hacerlo, que en el que se comporta de la misma manera llevando debes y haberes para enseñar en no se que momento. En fin, cada loco con su tema.
En cuanto a las cuestiones más terrenales, parece que el absurdo se ha instalado en los discursos y razonamientos, así como en las actuaciones del regidor de la Villa y Corte, empeñado en que sus ciudadanos, impulsados por tan elevados ideales místicos que recorren los corazones de todos, leviten gozosos sobre el pavimento sin necesidad de coches. De otra forma no se entiende que sea posible vivir en Madrid, ciudad en la que se han cortado las principales vías (los dueños de los Hoteles de Gran Vía y Centro, encantados de ver pasar andando los millones de peregrinos a los que no hospedan en sus habitaciones vacías porque sus clientes normales no pueden llegar hasta la recepción gracias a los cortes de tráfico) y en la que tampoco se puede aparcar en casi ningún sitio, por lejano que esté de los lugares de tumulto. Por una vez que los de Bernabéu se libraban de algo, al alcalde le ha dado cosa que se sintieran excluidos y les ha prohibido aparcar, para que no pierdan las buenas costumbres.
En fin, veremos lo que Rouco nos cuenta esta tarde, que a las 20 00 comienza el fuego real y me imagino que aprovechará la ocasión para llorar amargamente por la inclemente persecución a la que se ve sometida la Iglesia en España. Cosas de los comecuras socialistas, que son malos; pero malos de verdad.
Nos van a dar “pal pelo”, por herejes, descreídos y librepensadores; eso si, nos darán por nuestro bien, que fuera de la Iglesia, no hay salvación. Y eso, a pesar de las extrañas y oscuras tendencias expuestas con detalle en el cartel de la foto, que él solito se merece un monográfico.
Si es que no me entero...

miércoles, 3 de agosto de 2011

Descanso

Unos días de descanso hasta el 16 de Agosto para pensar en otras cosas, o no pensar en nada, que también es bueno de vez en cuando.
Luz y calor para todos.

martes, 2 de agosto de 2011

Homero y el fuego

De historia en historia, de fuego en fuego,
viven los juegos que habitan los libros.
El último artículo de Vargas Llosa comenta cuestiones muy interesantes sobre los posibles formatos de transmisión de información que usarán las futuras – las actuales, casi – generaciones en internet.  Habla - y lo hace de forma brillante, como siempre - de la dificultad de conseguir concentración; algo que se está poniendo en evidencia en los usuarios de menos de 20 años; comenta de la dificultad para desarrollar argumentaciones complejas y de que internet supondrá un cambio en el formato usado para transmitir información, de la misma manera que la imprenta de Gutenberg trajo cambios y revoluciones.
Absolutamente de acuerdo, pero el artículo me pone ante realidades distintas que me gustaría comentar tranquilamente sin buscar, de forma obligada, ninguna conclusión. Tengo un amigo lejano; un amigo de esos que lo son con independencia del tiempo pasado juntos o de las veces en las que se ha tenido la suerte de disfrutar del paso del tiempo sin más ocupación que ver ponerse el sol o pasar las nubes, que es –sigue siendo a pesar de que el dice que se ha jubilado – periodista hasta las trancas y que jamás escribió un libro, pues jamás hizo caso de las muchas peticiones que muchos le hemos hecho. Según mi amigo Guillermo Pérez, periodista uruguayo no retirado, es un absurdo ponerse a escribir un libro después de haber leído a Homero.
Si él, que cuenta con una inmensa capacidad para contar cosas de la mejor manera posible a través de la palabra escrita dice eso, habrá que darle dos vueltas a la idea antes de rechazarla de plano, que algo de verdad, tiene. Según mi opinión, Vargas Llosa tiene mucha razón en muchas de las cosas que dice, pero hay una cuestión que trasciende del fondo, resumido en la palabra “información”. ¿La literatura se basa en la transmisión de información o es algo más? Volviendo a mi amigo Guillermo y a su idolatrado Homero: ¿La Ilíada y la Odisea son tratados de historia? ¿Se puede hacer una ficha con esas dos obras maestras y condensarlas en los puros hechos narrados? ¿Quedaría algo de literatura al final de esa disección?
Creo, sinceramente que no, que de ninguna manera. Desde mi modesto punto de vista, Internet y los futuros sistemas de relacionar informaciones, textos, archivos y documentos varios, seguirán manteniendo la posibilidad de distintos usos en función de las necesidades y afinidades de cada uno. Teniendo eso en cuenta, aquellos de nosotros que sigamos gustando de disfrutar de la forma en la misma medida que nos satisface el fondo, podremos acceder a la literatura a través de los eternos libros de siempre, de archivos para lectores electrónicos o de cualquier otra forma, que eso no nos quitará la satisfacción de entregarnos al juego de las palabras, al registro mental de las voces, a los olores imaginados y a todos los mundos que encierra una buena historia bien contada. Por eso no acabo de estar de acuerdo ni con mi amigo Guillermo ni con Vargas llosa, pues cada historia bien contada trae un placer nuevo, como cada amanecer descubre un nuevo día con sus alternativas y posibilidades totalmente distintas de los días pasados.
Y si no es así, ya me contaréis que hago yo aquí, en esta pantalla, jugando con las palabras para comentar cosas que todos sabéis y que a casi nadie importan más allá del juego de escuchar aquello que otro quiere contar.
Vamos, que la cosa no ha cambiado demasiado desde los fuegos de campamento en los que alguien, jugando con las palabras y las sombras, contaba que la luna le había contado...

lunes, 1 de agosto de 2011

¡Me niego!

Manda huevos: la abuela paterna de Belén Esteban en el ABC.
La descojonación universal.
Si alguno levantara la cabeza....
¡Ya está bien! ¡Hasta aquí llegó el agua! ¡No me da la gana!
Una cosa es que los llamados medios de comunicación renuncien a su vocación y otra, muy distinta, es que nos asalten con titulares sobre la vida y milagros de gente deleznable de la que yo, personalmente, no quiero saber nada. Reniego del famoseo con el que quieren contaminar nuestras vidas y destruir nuestro intelecto.
Puedo entender que determinados programas, espacios y horarios se dediquen a revisar quien se ha metido en la cama con quién; quien le puso los cuernos al actual ligue del ex del famoso al que pillaron en una fiesta metiéndole mano a un gorrino puesto en coca, pero que nos tengamos que enterar, por un destacado CON FOTO y todo, que se ha muerto la abuela paterna de Belén Esteban, me parece un exceso en toda regla.
Respetuosamente para la finada: SE ME IMPORTA UNA HIGA. ¿De verdad este país se merece, además de la clase política que tiene, unos medios de comunicación que le dan más cobertura al este luctuoso suceso que a las palabras de un premio Nobel? ¿Es que hoy mismo no ha habido hechos científicos destacables? ¿De verdad hay que considerar que eso es un hecho que merece nuestra más mínima atención? ¿Nadie ha publicado un libro, pronunciado una conferencia o hecho algo digno de nuestra atención?¿Es que en la redacción de ABC son tan sosos que nadie ha contado hoy un chiste gracioso? ¿Tan mal está la cosa que hay que rebuscar en lo más hondo de la cloaca? ¿Es que también tenemos que renunciar a leer diarios?
Entiendo que estamos en Agosto, que a los becarios se les pude pedir lo que se les puede pedir y no más, pero esto ya es demasiado, de verdad. ¡Joder, que estamos hablando del ABC! Un respeto para la historia, la tradición y el prestigio de una casa que ha dedicado toneladas y toneladas de papel a la buena literatura, a la cultura en general y que ha tenido, y tiene, articulistas de primera; que el ser muy facha, que lo es, no está reñido ni con el buen gusto, ni con mantener un nivel de calidad acorde con lo que los que vamos buscando refugio contra la agresión de la televisión, esperamos.
Señores de la prensa: ¿No se dan cuenta de que siguiendo los pasos de la telebasura ya han perdido muchos lectores?  ¿Quieren dejar de ocupar una posición privilegiada en la mente de los lectores para convertirse en una mala imitación de lo que éstos rechazan? ¡Por favor, seamos serios, que no cuesta tanto!  Pues eso, a ponerse las pilas y a dejar de hacer el capullo, que ya va siendo hora y ierden ustedes la pasta a toneladas.

domingo, 31 de julio de 2011

Y los pajaritos maman...

Los encargados de pintar de rosa una realidad que huele fatal.
No dejemos que esa mentira de las cifras del JMJ se convierta en verdad, por mucho que la repitan hasta la saciedad.
Nunca me han gustado demasiado los juegos en los que se compara el coste de algo con lo que ese coste aportaría para solucionar un problema. Normalmente son cosas que no tienen nada que ver, de manera que es fácil conservar la calma y no hacer juegos malabares, pero lo que nos están contando sobre los costes de organización y “rentabilidad” de las JMJ prevista para tan magno acontecimiento, justo cuando en Somalia pasa lo que está pasando, me obliga a levantar la mano y decirles que si se creen que somos gilipollas o que los pajaritos maman.
25 millones de euros (lo que dicen que va a ser coste puro, que el resto nos lo maquillan) son un pastizal, una cantidad de dinero que da para mucho y si le añadimos lo que se van a gastar los asistentes y organizadores, podemos asegurar que ese montonazo de euros colocaría a los hambrientos somalíes al borde de la apoplejía por atracón el resto de sus días. Dicen que se esperan 300.000 “peregrinos” y cada uno de ellos debería haber aflojado la mosca en forma de contribución “voluntaria” según las siguientes tarifas que hace públicas el site oficial de la organización  (http://www.madrid11.com/inscribete) :


A ojo de buen cubero y contando enchufes, jetas profesionales que nunca pagan y faunas varias, podemos calcular una módica media de 50 pichurris por barba. Si añadimos otros 400 gastados en viajes, los ¿200.000? visitantes de pago (dicen que hay 400.000 inscritos) habrán gastado la nada despreciable cifra de 90 millones de euros para dejarse ver por Madrid. No nos olvidemos que a esos 90 hay que sumar los 25 oficiales: 115 millonazos de euros que destinados a comprar comida, dan para bastante. Veamos para cuanto y de que clase:
 
 
 
Y eso a precio de primer mundo y por kilito, que no hablamos de compras masivas. ¿Cuantos kilos de lo que sea se pueden comprar a una media de 0.27€? Pues si la hoja de cálculo no nos miente, salen 424.354.244 kilos de comida. Puesto en toneladas, son cuatrocientas veinticuatro mil trescientas cincuenta y cuatro toneladas de alimento. Vamos, la leche de granitos para hacer montones y jugar a las cocinitas. Podríamos hacer risas metiendo bolsas de pan de molde, litros de leche, cajas de quesitos o piruletas; pero no creo que la tragedia admita frivolidades, sinceramente.
Teniendo en cuenta que no hemos metido las enormes mentiras que damos por buenas, que tampoco contamos cervezas, bocatas, condones (que el cuerpo es débil) y un largo etcétera de enseres y gastos varios, podemos asegurar que la comida de los somalíes estaría solucionada por una larga temporada.
Para no hacer demagogia a palo seco: si el Vaticano decidiera dar marcha atrás y solicitar a sus seguidores que soltaran la pasta para un fin tan loable como de dar de comer al hambriento, habría que despejar el camino de la entrega y en eso, el mundo tendría que echarle una buena mano y con el puño cerrado, que la cosa reclama una dosis de violencia importante para echar a todos esos mamones que se dedican a secuestrar las ayudas internacionales para venderla y forrarse en riñón, siempre a costa del enorme sufrimiento que vemos en los medios de comunicación.
Los días esos de JMJ, hablando en plata, son un puro ejercicio de exhibición del ego de Benito XVI, un show de soberbia de los llamados príncipes de la Iglesia con su monarca a la cabeza y, sin duda ninguna, un arma de presión contra el gobierno surgido de las próximas elecciones y contra el Partido Popular, el deseado brazo ejecutor de tanta contrarreforma. Crece la lista de deberes del líder Rajoy, encargado de mantener y custodiar un concordato que pide a gritos ser denunciado, de no tocar el IVA y seguir dejando que las parroquias hagan mangas y capirotes con inmuebles y terrenos que reclaman por todo el morro y registra a su nombre ante el asombro de todos.  A este paso, conseguirán que el indolente Rajoy no tenga más remedio que ponerse a trabajar. Con lo bien que vivía él en la tranquila oposición.

sábado, 30 de julio de 2011

Miedo a ganar

Para los ganadores, los momentos en el que todo está en juego son los que más les motivan. Para los normales, son instantes de pesadilla.
¿Será capaz Rajoy de completar el pase y merecer la gloria?
Dicen muchos de los grandes deportistas individuales, tenistas y golfistas casi siempre, que una de las cosas más complicadas de su profesión –es una profesión, no cabe duda – es aprender a vencer el miedo a ganar. Cuentan de los nervios, del vértigo ante ese último golpe que lo culmina todo: el golpe que abre las puertas de la gloria para convertirte en ganador, en alguien distinto y diferente, en un elegido de entre la enorme masa de los perdedores, de los “normales”.
En unas pocas horas, las que han transcurrido entre el anuncio de las elecciones del 20 N y las ediciones de la mañana de los medios digitales, la desconfianza, el recelo y el pánico se han adueñado de las cabeceras de la derecha mas significada. Liderados por un candidato en el que ni creen ni confían, entregados a alguien que no les gusta, han renunciado a la esperanza para abrazar una espera llena de desconfianza, recelo y miedo, mucho miedo hacia el que, suponen, no será capaz de hacerlo bien. Todo eso mientras siguen culpando a Zapatero tanto de lo que ha hecho él, como de lo que hará su sucesor en los próximos lustros, algo que es inaudito y esperpéntico.
El mejor resumen de lo que digo se encuentra en el editorial de Jiménez Losantos en Libertaddigital (Nota: ¿por qué extraña razón todos los que intentan limitar la libertad a hacer, creer y decir exclusivamente lo que ellos consideran “correcto”, utilizan la palabra libertad para formar parte del nombre de cabecera de sus libelos?) " Zapatero se va, pero dejándonos un último  regalo envenenado: perder la ilusión en lo nuevo, en lo que ha de venir,en lo que debería pasar. Por robar, han robado hasta la epseranza modesta , razonable, limitada, de que España mejore" Vamos, la alegría de la huerta, el niño.
Sinceramente, yo me esperaba una explosión de júbilo, enormes titulares convocando al cambio, un toque de generala para acudir a las urnas y consagrar un parlamento con abrumadora mayoría del PP; un ¡Por fin! que alegrara los ánimos de esa derecha española que, bajo las banderas azules del PP, no es que vayan a votar, es que forman ante los colegios electorales en perfecto estado de revista.
El timorato ánimo de Rajoy lo ha impregnado todo y vemos, con bastante asombro lo reconozco, que hay más alegría, esperanza y ganas de currarse las elecciones en Rubalcaba y su gente, que en el partido que, según creemos todos, está llamado a asumir la responsabilidad de sacarnos del follón en el que nos metieron los estafadores y del que Zapatero no ha sabido sacarnos. Los que estos años han estado en permanente estado de revuelta contra el PSOE; esos que no aceptaron el triunfo de Zapatero propiciado por la zafiedad de la manipulación a la que nos quiso someter el aparato electoral del PP en el 11 M, se han empezado a quedar desnudos delante de su verdad y no les gusta: o se comen a Rajoy o no hay otro plato en la mesa.
Van a ser unos meses duros de verdad, meses en los que la caverna va a tirar con todo lo que tiene para intentar presionar a Rajoy y que el candidato acepte la larga lista de imposiciones que le van a hacer firmar; desde el matrimonio homosexual hasta la muerte de Prim, así que ya veremos por donde sale Don Tancredo. Mientras tanto, Rubalcaba se dedicará a generar ilusión, responsabilidad y el sueño de que la izquierda puede reconvertirse y mantener el poder. ¿Que podrá más, el miedo a ganar o la ilusión de resistir? Veremos.

viernes, 29 de julio de 2011

Ni un inculpado en las listas, ni un voto para su partido

¿Alguien se puede imaginar a Arias Navarro,
que fué ministro del interior,
informando de los resultados electorales de la jornada del 20 N?
Asumiendo el compromiso adquirido por este blog para orientar la mayoría de los comentarios según el transcurrir de la realidad social, no puedo escaquearme y tengo que hablar del adelanto electoral. Lo primero, la fecha: ¿joder, es que no había otra? Lo más seguro, por lo visto en otras citas, es que no, pero la verdad: por mucho que sea una cierta ironía acabar celebrando la muerte del dictador con la mayor fiesta de la democracia, hubiera preferido otra. El 20 N, para aquellos que lo vivimos, celebramos y temimos, todo a la vez, ya tiene bastante con lo que tiene; no hace falta añadirle más nada.
Dicho esto, nos ponemos en la línea de salida para ver el galope de los caballos camino de la recompensa. Primera curiosidad: por primera vez, parece que va a ganar un cabeza de lista peor valorado que el segundo. Lo que a uno le encumbra al otro le hunde: sus propios partidos. El PP se presenta como lo único y el PSOE se arrastra abrumado por la crisis, la falta de conexión con la realidad y un conformismo que su electorado no le perdona. ¿Donde irán los votos de tantos decepcionados? Misterio, que no está Izquierda Unida para muchos trotes.
Otrosí: el centro perdido. Es gracioso que España no tenga partidos de centro aunque los dos mayoritarios se empeñen en ocupar ese espacio de la arena política, por mucho que uno pertenezca a los populares europeos –de derechas ellos - y el otro al ala izquierda de la Eurocámara, claramente socialdemócrata . Tampoco tiene ningún partido que se reconozca como habitante de la derecha y mucho menos de la ultraderecha. Así pues, el PP se presenta ante el electorado como un partido de centro, pilotado por ese engendro de FAES y asumiendo, de forma natural, el apoyo de los ultras. ¡España es diferente, como siempre!
¿Y los del 15 M? Pues ya saben lo que les toca: articular un modelo que alguien les firme con sangre para llevarlo a cabo o seguir en el limbo de la utopía. En cuanto a mí, se que no puedo aspirar a que ganen los míos, sean cuales sean y estén donde estén, pero si me gustaría que hubiera un juramento de sangre que nos afectara a todos, votantes y votados: por favor, ni un candidato inculpado ni un voto para el partido que lo presente. Con eso, cantito en los dientes.
Otro día hablaré del curioso experimento sociológico que se está produciendo en este blog y de mi agradecimiento a todos aquellos que os habéis apuntado como seguidores, aquí y en Twitter, en estos dos últimos días. Al maestro Forges, como siempre: todas las gracias del mundo y que siga tan genial como siempre, que es un lujo.

jueves, 28 de julio de 2011

Desvergüenza

Escenario que están montando en la Plaza de Cibeles para el JMJ.
Juro que las vigas utilizadas son adecuadas para un rascacielos.
Una pasta, vamos....
Los que estén condenados a atravesar la Plaza de Cibeles estos días, que se den por jodidos. Me explico: todos los días atravieso Madrid desde Moncloa a O´Donell abusando de la agilidad de mi moto y de que el trayecto hacia mi oficina se acorta considerablemente usando ese itinerario. Esta última semana he podido comprobar que el tránsito por la plaza se hacía cada vez más complicado, con vallas frente al Palacio de Correos, más vallas rodeando la fuente y los agentes de movilidad, como siempre, viendo impertérritos el auge del caos inherente a las limitaciones de espacio.
Pues bien, esta mañana, por fin, me encuentro con una pista sobre la razón de tanto alboroto: una vigas (suficientes para soportar un rascacielos de los considerables) daban las primeras formas a algo parecido a un escenario, de manera que la pregunta surge directa: ¿Tendrá cojones el arzobispado de montar semejante tiberio y gastarse ese pastizal para un escenario de un sólo uso? Pues, efectivamente, si.
De verdad que quería que estos días del JMJ pasaran por este blog de la forma más silenciosa posible, pero es que van provocando. Si se teclea en Google “escenario Cibeles”, aparecen las fotos de los escenarios que se están montando en Cibeles y en Cuatro Vientos, dos engendros infernales cuyo coste no quiero ni imaginar y que más parecen obras diseñadas para afrontar los siglos que el uso al que están destinados: horas. Si señor: unas pocas horas en las que SuSa nos echará una bronca por lo malos que somos y nos anunciará, una vez más, que fuera de la Iglesia no hay salvación.
Lo que no hay es vergüenza dentro de esa jauría de impresentables vividores que han conseguido lo que parecía imposible: que un primer ministro católico de Irlanda les ponga las peras al cuarto. Cañizares se pasa el Vaticano II bajo las ínfulas y dice que la comunión de rodillas y en la boca, que ya está bien de tomarse a cachondeo eso de comerse a dios; Rouco quiere que de los actos del JMJ salgan todas con novio o camino del convento; las monjas que van a ir a hacerle la pelota (y la colada, que en la Iglesia las mujeres no pueden aspirar a más) a Benito XVI, o van con uniforme, o no van, que eso de las faldas y los trapitos huele a condenación eterna.
Por favor, que se vengan arriba, que den la cara, que se manifiesten en todo su esplendor preconciliar y que aquellos que permanecen en la silenciosa indiferencia se den cuenta, de una puñetera vez, de que estos meapilas no se merecen ni agua. Lástima de todos aquellos que se dejan la vida para que estos cuervos se aprovechen de su ilusión, su bondad y su sacrificio. Pa matarlos.

Engendro similar en Cuatro vientos.
Como el arbolito del fondo es metálico, podría formarse una tormentilla de esas de verano madrileño y....

miércoles, 27 de julio de 2011

Música esencial

Que algo como el agua  genere una música tan sonora, me parece un milagro.
Por favor, escucha bien el video, que vale la pena.

Algo que envidio y no tengo, algo básico que evolucionó con el hombre y que yo perdí en algún lugar extraño, algo que me gustaría tener y no tengo: la música, elemento consustancial a cualquier cultura humana y que, por desgracia, no forma parte de mi vida.
El otro día escuche, en el documental Planeta Humano, a unos niños utilizando un riachuelo para hacer percusión y el resultado era increíble. Es lo mismo que puede escucharse en el video que encabeza la entrada. ¿Que necesidad básica nos impulsa a hacer música? ¿Que nos aporta y que nos ofrece? No puedo contestar desde la vivencia propia, pero debe ser algo enorme que aquellos afortunados que lo disfrutan, no están dispuestos a abandonar.
Tengo amigos que no entienden la vida sin música, mientras que yo puedo estar semanas sin escuchar música o, en caso de que coja el coche para algo, dejando que suene en el fondo sin que trascienda planos o me alcance de una manera concreta. Para mucha gente, eso es algo impensable y sin embargo, para mi es normal salvo en una época excepcional. Hubo una temporada en la que una amiga me suministraba música clásica –es medio melómana – y yo le daba dinero para que ella seleccionara temas para gente “por educar”.
La cosa funcionaba bien y por las noches, cuando nos íbamos a la cama a leer, la música quedaba puesta de fondo mientras nos dormíamos y tengo que reconocer que hubo momentos gloriosos. Luego se pasó la cosa, vinieron otros habitantes a la casa y la moda se pasó, pero queda el recuerdo.
Contaba un tío mío que vivió años en África que la noche trae estrellas y música a todo el continente; que de noche se encienden las hogueras, suena la música en todas las poblaciones y África baila. Ellos saben y disfrutan algo que yo he perdido o nunca tuve. Suerte para aquellos que viven la música.

martes, 26 de julio de 2011

Nobel para el 15 M

Un premio Nobel de Economía, megáfono en mano, se dirige a los acampados del 15M y la prensa, ni puto caso.
Espectacular.

Joseph Stiglitz se deja caer por El Retiro y habla con los acampados del 15 M durante doce minutos. Joseph Stiglitz es premio Nobel de Economía y ayer se dirigió a los acampados insatisfechos para comentar su opinión y dar algún consejo, con traductor incluido, que alguien le habría avisado de como está el patio de los idiomas patrios. Los doce minutos de intervención de este premio Nobel, por cuyas palabras matan cátedras y universidades de todo el mundo, ha sido genialmente resumida en El País con el siguiente texto: “No sin antes defender una regulación de los mercados y reconocer que le gusta la "energía" que ve en el Movimiento 15-M: "La crisis económica ha mostrado los problemas actuales del capitalismo con unos mercados sin regular. La experiencia de las tres últimas décadas demuestra que hay una necesidad de que los gobiernos jueguen un importante papel en regular los mercados”. Y a otra cosa, mariposa,que lo bueno, si breve, dos veces bueno.
Me parece espectacular el resumen que nos hacen Samira Saleh  y  Carmen Pérez-Lanzac  cuya capacidad de síntesis se demuestra demoledora. ¿De verdad un medio como El País permite que una noticia semejante se despache con dos frases mal cosidas? ¿Es eso lo que pretenden darnos como información de alto valor? Mal está la cosa con este medio, pero es que El Mundo no dice nada, el facherío tampoco ( La Razón, Periodistadigital y Libertad Digital) y el ABC sí recoge la noticia y además, mejor tratada. Vamos, que si alguien tiene ganas de pensar mal, se lo están poniendo a huevo: ¿No será que a esta prensa le va estupendamente con el sistema de ayudas públicas y corruptelillas con los políticos y el sistema actual como para querer que la cosa cambie?
El 15 M no sólo molesta al poder político: el 15 M amenaza con mandar al cuerno todo lo que está, actualmente, viciado, viejo, podrido y domesticado, de manera que los primeros asustados, los que más y mejor viven de y conviven con el sistema: la canallesca. ¡Joder que asquito!

domingo, 24 de julio de 2011

Genio y Tragedia

Tres genios de la mano: García Lorca, Camarón y Paco de Lucía.
No es que sea yo muy forofo del flamenco, pero en pequeñas dosis...
El mundo está hecho para ser habitados por nosotros, los normales, los que ajustamos nuestros ritmos y nuestra percepción de la realidad a lo que nuestros organismos pueden asimilar y soportar. Pero hay otros cuya percepción llega a unos espacios que los demás sólo intuimos a través de la obra de esos genios y bastan esos retazos para que nos quedemos abrumados por la magnitud delo que nos han puesto delante.  Si las sombras de esos mundos nos deslumbran, ¿que ven ellos?
Esa es una pregunta cuya respuesta podría esconderse tras las muertes de muchos de los muchos genios autodestruidos en busca del sol. Como Ícaro, estas almas son capaces de elevarse en una hipersensibilidad desbocada y muchas veces potenciadas por psicotrópicos, drogas y cualquier sustancia que, por un lado les ayude a contemplar lo que sólo ellos ven y por otro, les evada de una realidad que les decepciona.
Atrapados en el mundo de lo normal, sueñan con elevarse hacia una realidad subjetiva que les atrae y cuyo contraste con la mediocridad que les rodea y decepciona les hace correr tras el rastro de sus sueños perdidos.  Sus días se convierten en condenas de aburrimiento, tedio, incomprensión, insatisfacción y subidones químicos que acaban por llevárselos por delante.
Son hipersensibles a la estética de las manifestaciones artísticas cuyas limitaciones acaban por destruirlos al ser incapaces de asumir y conformarse con las imposiciones y limitaciones que impone la realidad. Tienen un mundo interior que no pueden trasladar a la realidad y eso les hace explotar. Como Stendhal ante la contemplación de la belleza, estos seres torturados acaban en una especie de estado de estupefacción hiperactiva que los quema y los destruye. No conocen la felicidad y no hay nada que les calme; solo la muerte parece ayudarles a encontrar la serenidad.
Todos admiramos el resultado de las creaciones que a ellos les destruyen, pero ¿realmente envidiamos sus vidas? Claramente, no: somos demasiado normales para querer alcanzar la gloria de la perfección o morir en el intento.
El sueño va sobre el tiempo
Flotando como un velero
Nadie puede abrir semillas
En el corazón del sueño

El tiempo va sobre el sueño
Hundido hasta los cabellos
Ayer y mañana comen
Oscuras flores de duelo

Sobre la misma columna
Abrazados sueño y tiempo
Cruza el gemido del niño
La lengua rota del viejo

Y si el sueño finge muros
En la llanura del tiempo
El tiempo le hace creer
Que nace en aquel momento
 
El sueño va sobre el tiempo
Flotando como un velero
Nadie puede abrir semillas
En el corazón del sueño


sábado, 23 de julio de 2011

El Balance Egoísta

Los que saben son capaces de decirlo mejor y mucho más corto.
 
Desde que Richard Dawkins, últimamente más conocido por su lucha contra el fundamentalismo religioso, escribiera su ensayo “El Gen Egoísta” la humanidad ha dado un paso más en el plano del evolucionismo social, generando el perfecto ambiente para un nuevo concepto: el balance egoísta. Voy a intentar explicar la idea.
Según lo que yo interpreto como núcleo central del modelo de  Dawkins, los organismos vivos son meras estructuras funcionales al servicio de un fin absoluto, único y fundamental: conseguir la duplicación de la molécula básica capaz de poner en marcha ese proceso de duplicación: el gen. Ese es un punto de vista que dinamita muchos de los conceptos habituales aplicados al estudio de las especies, empezando por ese criterio jerárquico que nos seduce con la idea de estadios sucesivos que “avanzan” hacia la consecución de una especie superior, verdadero y último fin del proceso vital. Este planteamiento, que estaba generado e imbuido por la idea imprescindible de un dios “planificador” de todo, un dios cosmogénico a cuyos designios obedece todo, reduce a todos los organismos vivos que habitan el planeta al papel de simples máquinas subordinadas a la ejecución de copias de aquel gen original capaz de poner en marcha el proceso de “fabricación”. Cuantas más copias y más fieles logren realizar “las máquinas”, incluido el hombre, mejor que mejor. Aceptado este hecho, es posible que el organismo más eficaz, el “mejor”, el que ocupa el cénit de la eficacia funcional sea algo tan minúsculo, invisible, ignorado y despreciado como un virus; organismo que, a la hora de conseguir réplicas de si mismo, se las pinta sólo.
¿Y que tiene esto que ver con nosotros y con los balances financieros? Vamos con ello. Hasta la caída del muro de Berlín, ese histórico momento en el que la Unión Soviética rinde todas sus plazas y los “neocons” se adueñan del pensamiento único enterrando las ideologías, la humanidad buscaba, de diferentes formas y maneras, el sistema que permitiera que al hombre alcanzar sus mejores estadios: espirituales para unos, intelectuales para otros, pero ambos se daban la mano al considerar al hombre, a su libertad, y al alcance de los mejores logros del hombre como el fin superior y común  a cualquier modelo. Como todos sabemos, las enormes diferencias se basaban tanto en la forma de analizar la realidad, como en la selección de los mejores métodos para lograr sus fines.
El  hecho es que, mientras el comunismo soviético y otros sistemas satélites, fracasaban miserablemente en un espectáculo de corrupción, crueldad y falta de libertades, el capitalismo de principios del Siglo XX desaparecía devorado por un hijo ambicioso y desbocado que sólo busca el beneficio económico inmediato sin aceptar barrera alguna. Así pues, el Siglo XXI nos alcanza sin sistemas sociales que sirvan a una ideología basada en el desarrollo integral del hombre, en todos sus planos y facetas: nada hay que sea la piedra angular de ningún proyecto al servicio del ser humano. No hay hombres en el alma de los sistemas que ahora nos gobiernan: hay...¡efectivamente!: BALANCES. Todo lo que el hombre es y puede llegar a ser se orienta a la generación del mejor balance posible, aquel que vuelve locas a las bolsas y hace que los inversores sufran orgasmos y paroxismos de felicidad.
Las empresas de hoy sueñan con China como paraíso para los modernos esclavistas: un país con cerca de mil millones de esclavos al servicio de casi sesenta millones de millonarios. Esa es la moderna Jauja del nuevo macro-organismo dominante: el balance; esa especie de hormiga reina que se sitúa en el centro de las corporaciones para hacer, de nuestras vidas, un mero proceso productivo que aumente las cifras positivas de ese gráfico en permanente ascensión a la nada. Ese es el moderno gen egoísta, el que ha conseguido que nuestras vidas se entreguen a su causa. Lo llevamos claro.

viernes, 22 de julio de 2011

Historias de la historia

¿Hay que destruir los hechos para inventar una historia?
No parece muy lógico.
Reconozco que me gusta, que me ofrece la posibilidad de acercarme a lo cotidiano con una comprensión distinta, más completa y me permite evaluar la realidad de una forma distinta de la que observo a mi alrededor. La historia es una ventana que, mucho más que a nuestro pasado, debería darnos una cimentación más sólida para el futuro. No es cuestión de insistir en aquello de “repetir la historia que se desconoce”, pero si de empezar a poner determinadas cuestiones nacionales en su justo término.
España se ha organizado con una estructura administrativa compleja en la que, sin tapujos y sin paliativos, nos hemos perdido: hemos perdido el norte, el sentido común, la lógica de la gestión y, lo que es mucho peor, hemos perdido la verdad de nuestra historia. Los pueblos evolucionan y acaban siendo lo que ellos demandan y desean ser; las sociedades cambian y evolucionan y aspirar a un futuro distinto al presente no es malo, es normal, es lógico e incluso loable. Forzar la historia para justificar la demanda de un cambio futuro basado en al mentira, es falaz, peligroso y supone cimentar el porvenir de las futuras generaciones sobre la mentira. Mal comienzo.
¿A que viene todo esto? A lo que voy leyendo de tarde en tarde sobre lo que los actuales libros de historia que manejan las diferentes autonomías y que, sin otro calificativo, mienten descaradamente sobre la realidad histórica de España. Hablar de la Corona Catalano– Aragonesa es, directamente, una grosería, una mentira con todas las letras y un engaño que intenta justificar no se que gaitas de derechos históricos inexistentes basados en esa falacia y por tanto, imposibles de considerar. ¿Tienen miedo los independentistas de reivindicar la libertad para edificar un futuro fuera de España, pura y simplemente, sin tener que recurrir a inventarse una historia inexistente?
Lo del País Vasco es de aurora boreal y no quiero recurrir a ejemplos, pero es que la imbecilidad del modelo se ha contagiado a todas las administraciones que tratan de reinventarse en una jerarquía pretendidamente superior sin darse cuenta de que la historia es; sólo es sin que se deba ver afectada por una valoración cualitativa realizada a la luz de la realidad actual.
¿Por qué, según la Generalitat, hay que dar a luz un engendro histórico que jamás existió? En España hubo un Reino de Aragón y un Conde de Barcelona. Punto, fuera y se acabó. Ambos títulos funcionaron y se mantuvieron dentro de una unidad funcional muy al uso de la época, plena de alianzas, follones testamentarios y sumisión a las diferentes cortes, nobles y burgueses. ¿Es peor esa realidad que otra que ahora se inventa? ¿A medida de que? ¿De una independencia soñada por algunos? ¿No es más fácil decir que se quiere construir un estado independiente, simplemente porque no estamos conformes con el actual sistema? España es lo que es y nuestros reyes, a lo largo de la historia, han tragado quina con fueros, juramentos varios y rogativas para que las distintas cortes soltaran la pasta que necesitaba la corona. De esas rogativas podría escribir tratados muy largos Carlos I de España y V de Alemania, que estuvo toda su vida pasando la gorra de corte en corte. Para que nos hagamos idea de lo que nuestros reyes asumían, reproduzco el juramento que tomaba al nuevo monarca el llamado Justicia de Aragón: “Nos, que valemos tanto como Vos, que no valéis más que Nos, os juramos como Príncipe y heredero, con la condición de que conservéis nuestras leyes y nuestra libertad, y haciéndolo Vos de otra manera, Nos no os juramos" .Es verdad que hay matices y diferencias en función de las fuentes consultadas, pero el espíritu de todos ellos es el mismo: no te pases ni un pelo, que te la juegas.

Conclusión de todo esto: que cada uno reivindique y construya el futuro de la mejor manera posible según su leal saber y entender, pero que dejen en paz la historia, que no tiene nada que ver con esas mezquindades.

jueves, 21 de julio de 2011

El negocio del hambre

El hambre se ha convertido en un excelente vehículo de especulación.
Una vez más, todo vale.
 
Oigo, y compruebo, que el nuevo Vellocino de Oro para algunos fondos de inversión de las bolsas USA, son los cereales cuyo precio sube como la espuma dejando, en su ascensión, un rastro de muerte y hambruna. Los precios suben por varias causas, todas ellas complicadas de arreglar: el cierre de las exportaciones rusas (relacionado con malas cosechas y sequías), las variaciones productivas de muchos países relacionadas con el cambio climático y la enorme demanda de biocombustibles.
El ser humano ha conseguido un nivel tecnológico impensable hace apenas un siglo, pero nada puede enfrentarse al poder de unos especuladores que operan sobre mercados globales indefensos ante sus actuaciones conjuntas. No somos capaces de poner freno a este azote del Siglo XXI, nos gana las partidas tumbando la economía de naciones, traspasa fronteras y elije a sus víctimas con frialdad, pues el dinero conoce su fuerza y la impunidad de sus acciones.
Somalia se muere de hambre –una vez más – y no hay dinero para arreglarlo. Mejor dicho: hay dinero en los países, pero no hay voluntad de convertirlo en comida para alimentar a una población inane que avanza hacia su desaparición sin mover un dedo. Mueven sus pies tratando de llegar a algún lugar donde conseguir comida, pero la línea del horizonte se escapa de sus ojos y sus fuerzas no alcanzan para hacerles llegar al paraíso; sólo llegan a las afueras de los campos donde los niños son tiroteados o perseguidos como ratas para que no quiten parte de los escasos recursos que llegan de la ayuda internacional.
Es igual, es otra vez y una vez más, igual: me hice persona con los niños que eran objetivo del Domund, con las imposibles barrigas de los niños de Biafra, con Bangla Desh, con Etiopía y con muchos otros horrores que van ocupando apenas unos días de titulares de prensa e imágenes de televisión para ceder, enseguida, tan importante lugar a cualquier otra noticia de corrupción, política o deporte.
Sencillamente: la humanidad ha llegado a un punto en el que es más importante mantener una pequeña parte del beneficio financiero que arreglar el hambre del mundo. A fin de cuentas: ¿Quien, de verdad, pierde el sueño por esas cosas en el primer mundo? ¿Cuantas acciones concretas desarrollamos? Nadie, ninguna: inacción absoluta, indiferencia: algún pesado como yo que llena una pantalla de ordenador con exabruptos que nadie lee y luego, el silencio, el olvido y la normal indiferencia.
No hay hermanos musulmanes, no hay Cáritas o Vaticano, no hay ONU, no hay pollas en vinagre: hay hambre y ese hambre, como el caballo apocalíptico, recorrerá el trozo de tierra que le entregamos para hacer sonar sus cascos y dejar los campos sembrados de cadáveres en lugar de espigas granadas.
Año a año, día a día, el cinismo y la indiferencia de la humanidad se manifiesta con más nitidez y con más crudeza, dejando ver la verdadera esencia de nuestros actos: el egoísmo, la ambición desmedida, la codicia sin límites señoreándolo todo y consagrando al dinero como meta de nuestras sociedades.
Es igual: podremos, con suerte, medio arreglar este efímero episodio de hambre, pero la semilla ha arraigado y el sistema se ha diseñado y consagrado: es necesaria la miseria; el sistema requiere esclavos, requiere materias primas compradas baratas, que luego de transformadas, serán vendidas miles de veces más caras; requiere grandes sumas de dinero prestadas a sistemas políticos corruptos que dejarán a sus habitantes en la miseria. No he podido comprobarlo, pero escuché en la radio que nunca, jamás, estas hambrunas se habían asentado en un país democrático. Es un dato curioso y un mucho espeluznante: el sistema protege a los gobiernos corruptos que viven indiferentes al hambre de sus ciudadanos, a los que ven morir a pocos metros de oleoductos, gasoductos o bancos de pesca que son expoliados por el primer mundo.
Modernas causas del hambre que no se quiere solucionar: el cambio clim´tico es un estupendo negocio para aquellos que pueden especualr con sus funestas consecuencias de sequía y hambre; con los que además, especualn en biocombustibles que necesitan suplantar cultivos alimenticios por otros enfocados a la industria del automóvil y sobre cualquier carencia, siempre el negocio. Como el lema de una de las casas de la serie Juego de Tronos, (lSe Acerca el Invierno) se acercan las guerras del agua; el próximo gran objetivo de la especulación internacional.
Como colectivo, la humanidad es deleznable y vivimos un momento particularmente peligroso: la consagración de la especulación como sistema, del beneficio a corto plazo como única verdad, del domino del hombre por el dinero sin límite moral alguno. Como dice mi amigo Kike, es hora de que la tierra se libre de nosotros, que de aquí no sale nada bueno.

miércoles, 20 de julio de 2011

Don Tancredo

El secreto: No moverse, como Rajoy.
Juro que sigue sin apetecerme nada escribir sobre política, pero es que no hay forma de escaparse del acoso de una actualidad infumable cuya figura más destacada, por su absoluta inmovilidad, es Mariano Rajoy. Este gallego impasible no altera el gesto por mucho que, a su alrededor, el mundo explote, sus peones se alboroten o al jefe de su jefe se le desmorone el imperio.
Rajoy ha hecho de la inacción un verdadero tratado de la gestión política: Camps será juzgado en vista oral y Rajoy no dice nada, lo que demuestra que sabe ser agradecido y que la presidencia del partido es una deuda enorme que debe pagar y amortizar convenientemente.
Las últimas acciones judiciales de la cuadrilla ponen los pelos de punta al reconocer el delito y pagar la multa con tal de no ser juzgados. ¿Que podría pasar en el un juicio que nadie quiere?
Cospedal boicotea su propia comunidad (ni me creo lo que decía el de antes ni me creo su actual versión de la contabilidad) y coloca a un protogolpista al frente de una televisión que nunca privatizará, y Rajoy calla. En Asturias se le descojona el partido y Cascos alcanza la presidencia pero Rajoy permanece imperturbable mientras que en Extremadura el candidato de su partido hace un discurso de investidura que si lo hiciera el PSOE hubiera levantado clamores de crítica y Rajoy no dice nada.
La financiación de su partido se basa en una chorizada continuada y asediada por la justicia, pero no pasa nada; según su opinión –y la de casi todos – necesitamos un nuevo gobierno, pero no es capaz de dar un paso al frente y presentar una moción de censura que genere esperanza y alegría; solo nos ofrece el silencio más profundo. Que no diga nada del escándalo que amenaza con hundir el imperio Murdoch en el que trabaja su jefe, Aznar, es normal.
Rajoy encarna perfectamente esa máxima que aconseja “resistir es vencer” y resiste sin hacer nada y diciendo lo menos posible, no vaya a ser que nos demos cuenta de que, o no tiene nada que decir, o lo que tiene que decir es algo que no nos va a gustar.
Como prueba de que no me apetece nada la política, he tenido que mirar para ver si entre el 17, fecha en la que escribí lo anterior, y hoy, ha habido novedades y no hay nada nuevo, salvo que Camps comparece ante la prensa a las cinco de la tarde. ¿Para decir? Veremos, así que espero a publicar la entrada a tan fasto acontecimiento, que se producirá sin que, a estas alturas, Rajoy se haya pronunciado públicamente sobre la cuestión.
Pues ha habido noticia: Camps ha dimitido y la prensa, que no su presencia, habla de “presiones del PP de Madrid”. Silencioso Don Tancredo, que se ha salido con la suya: el PP mantiene la Comunidad Valenciana y el se libra de un incómodo tutor. Desgracia para los valencianos que dan por buenas las conductas delictivas sin castigarlas en la urnas. En definitiva, otro cacao en el que Rajoy no ha dado la cara, no se ha manifestado y que, como los expedientes en la mesa de Franco, ha pasado de lo muy urgente a lo antiguo sin que él haya tenido que hacer nada. Un verdadero mago de la inmovilidad.

martes, 19 de julio de 2011

Sigue tus pasos


Estaba cansado y la sombra era lo suficientemente fresca y atractiva como para dejarse seducir por la quietud. Bajo el árbol, el camino que dejaba era un desierto de polvo y sol, como si en lugar de unos pocos metros la distancia se hubiera convertido en kilómetros de separación y el frescor que ahora sentía lo separara del agobio del esfuerzo bajo el sol. La sombra había multiplicado la distancia y parecía ofrecerle un mundo lejano y distinto del que había dejado apenas unos pasos atrás.
Entre la sombra de las hojas, el sol se filtraba y se mezclaba con las partículas que siempre llenan el aire del verano para dejar ver figuras extrañas: rayas, puntos, sombras que siempre le recordaban las imposibles siestas de los veranos solitarios; horas en las que no había nada que hacer salvo sudar en silencio sobre la aborrecida almohada. Siesta de mayores que tiranizaba a los niños haciéndoles perder las mejores horas para cazar lagartos tostados de sol o buscar animales del campo perdidos en el insoportable calor del mediodía.
En la cambiante luz de aquél árbol separado del camino se podían resumir veranos enteros de barriada y veraneo; de ciudades quietas y segadores muertos aplastados por el sol, el polvo y el olvido. En la inmovilidad del viento podía recordar las gotas de sudor que empapaban la almohada y en los arabescos de la sombra, el mismo patrón de los puntos de sol llenos de polvo que ascendía siempre, nunca caía para dejarse ver sobre la colcha.
Recuperaba la memoria, mientras su respiración se calmaba, de  la oscuridad rota por los hilos de luz que filtraba la persiana no del todo bajada; los pocos sonidos de algún coche por la calle o el camino de aquél pueblito de veraneo de cuyo nombre nunca se acordó y cuyas chicas nunca lo vieron del todo, como si el veraneante nunca hubiera acabado de ser del todo material, sólo una sombra esquiva que andaba por los campos próximos al río olvidado por el agua y seco de calor y de verano.
Sólo la luz del verano se mostraba plena en su recuerdo; solo el calor y las sombras urgentes de las ramas del árbol que, como si fuera una escalera hacia el cielo, se hacían sólidas gracias al polvo suspendido. De repente, sin aviso previo, una idea se formó en su cabeza sin que pudiera rechazarla por absurda: sigue tus pasos por el recuerdo, sube por ellos y elévate.
Sin pensarlo demasiado, separó un pie de la tierra y lo apoyó en la primera raya de luz que rompía la sombra. Para su sorpresa, el pie se sostuvo en la sombra con firmeza animándole a subir el otro, el que debía confirmar su impulso. Poco a poco, el caminante se elevó por las luces y las sombras perdiéndose en el cielo luminoso de las primeras horas de la tarde.